
Nuestra historia
comenzo en el
NOA
Nuestra fundación no nació en una reunión de estrategia, sino de una pregunta fundamental que nos obligó a detenernos. Hace años, nuestro fundador, Mario Bloise, recorría el norte salteño cuando una simple interrupción en su camino marcó nuestro inicio: "¿Y si entrás a ver lo que pasa en los pueblos?"
Lo que descubrió fue una realidad profunda de necesidades urgentes: comunidades invisibles, viviendas precarias, niños con acceso limitado a la nutrición y a una educación de calidad. Frente a ese dolor tangible, nació una convicción innegociable: debíamos volver. Y volver cada año.
La Fuerza del Servicio Desinteresado
Lo que comenzó como un primer viaje en una camioneta con solo tres voluntarios (incluyendo un médico) se transformó en una misión de impacto regional. Durante más de 18 años, cientos de voluntarios —estudiantes, profesionales de la salud, constructores y líderes— han recorrido los Valles Calchaquíes. Han llevado algo más que asistencia: han llevado el valor práctico de la solidaridad.
Cada año, hemos cumplido nuestra promesa:
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Distribuimos alimentos, ropa y medicamentos a familias que viven en la extrema necesidad.
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Llevamos tecnología y materiales a escuelas rurales, construimos viviendas y mejoramos aulas.
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Sembramos comunidad al compartir mensajes de esperanza y fomentar la unión en parajes alejados.
Esta visión de servicio nos impulsó a ir más allá. Desarrollamos el Proyecto Valores al Servicio, una campaña diseñada para interactuar con estudiantes universitarios, promoviendo y desafiando la vivencia práctica de valores humanos clave en la sociedad. Este compromiso con la formación de agentes de cambio sentó las bases para la creación de la Fundación VAS como un brazo de ayuda social y humanitaria.
Una Invitación a
la Transformación
Hoy, nuestra obra continúa con una cobertura ampliada y el firme compromiso de seguir trabajando por el camino del servicio, el respeto a la dignidad y la transformación socio-espiritual.
Creemos que el motor de este cambio es un compromiso profundo con la humanidad.Todo esto se resume en la mirada emocionada de un niño que, al recibir un simple regalo, nos hizo la pregunta más importante:
-"¿Van a volver?"-Nuestra respuesta fue (y sigue siendo): Sí.
Porque creemos que cuando alguien se entrega con propósito y compromiso, se convierte en un socio esencial en la construcción de una historia más grande: la de una Argentina más justa y equitativa.
